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WITHIN

Es curioso como he tenido que aprender para desaprender y volver a ser la niña que era.


Cuando era pequeña y creaba el tiempo se paraba, me sumergía en mi mundo y me comunicaba de una forma más sencilla que con las palabras.

Siempre pensé que sería pintora así que cuando crecí entré en una gran academia de pintura donde ponían muchisimo foco en la técnica, el objetivo era llegar a captar la realidad como una fotografía.

Sentía tal exigencia por hacerlo perfecto que cuando quería ponerme a pintar no conseguía hacer nada porque me quedaba atascada en captar la forma y no sabía que quería transmitir, así que abandoné la pintura y desilusionada con el arte me fui a viajar.

La vida me llevó a encontrarme con una escuela de teatro experimental, donde la profesora siempre repetía “no tiene que estar bien, tiene que estar vivo”.

Ahí comenzó mi verdadero viaje, un viaje profundo hacia adentro, donde comencé a conocerme, a verme de verdad a través del teatro y la meditación.

Ahí comprendí que crear desde el corazón es el acto más grande de sinceridad y valentía, has de ser valiente para mirar dentro de ti misma y todavía más valiente para transformarlo en arte y exponerte a el mundo.

Ese proceso de alquimia es la mayor sanacion, por eso me adentré en la arteterapia, a través de ella mi vida ha cambiado.

El arte es una meditación, dejar a un lado la mente y conectar con el corazón, ahí aparece la verdad. Tu propia creación te habla, te muestra quien eres, como estas y lo que necesitas, el subconsciente y el alma hablan a través de tus manos, de tu voz, de tu cuerpo.

Crear nos conecta con nuestra propia esencia y por lo tanto con la esencia de la vida.

La naturaleza, los animales, las estrellas, todo lo que nos rodea ha nacido de un impulso de creatividad, todos formamos parte de lo mismo, de la misma energía creativa, somos vida y creando damos vida a aquello que habita en nosotras.


Por ese motivo contemplar la naturaleza me inspira, me toca el alma porque eso que veo vive en algún rincón de mí y aprendo de lo que nos trae, integrando su sabiduría en las joyas. El fuego y su pasión por crecer y expandirse; la profundidad y fuerza del mar; la libertad del pájaro; la apertura de las flores; la pureza de todo lo que nos rodea.