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DOBLE O NADA


Durante mucho tiempo me sentí intimidada por el resto de chicas, sentía la rivalidad, la separación e individualidad entre todas las personas, me sentía sola junto con el mar y mi imaginación. Creía que tenía que esforzarme para ser alguien para así encajar.



No se en que momento eso empezó a cambiar, recuerdo sentarme a meditar mirando a los ojos a una mujer. Al principio acompañada de mi vergüenza y mi juicio, poco a poco relajándome, hasta abandonarme en su mirada y sentir un gran amor hacia ella, sentirme vista realmente, aceptada y abrazada por de una mirada profunda y verdadera.

Éramos dos hielos que poco a poco se fundían hasta ser un solo charco de agua, riendo, llorando, abrazándonos.

De esta forma, al sentir un amor tan infinito hacia alguien desconocido comprendí que debajo de todos los personajes rígidos que nos creamos hay un alma pura y sencilla, no hay que tener miedo solamente amor, comprensión y ternura.


Yo me pregunto ¿Que ocurriría si todos fuésemos simplemente nosotros mismos, con el corazón bien abierto, mirándonos y mirando a los demás con amor, apreciando la belleza y autenticidad de cada uno, alegrándonos por la alegría de los demás?

Todas estamos aquí, somos como somos por algún motivo, entre todos llenamos el mundo de diferentes colores (y no me refiero a el tono de la piel), somos un regalo único del universo a la tierra.

La tierra es nuestra casa y las demás personas nuestros compañeros de vida, nosotros decidimos con cada acción que queremos plantar en nuestro hogar, de que queremos rodearnos.

Si intentamos ser como otra persona, si cambiamos para encajar, estaremos robándole a el mundo, negándole nuestro regalo, somos como los frutos y las flores de un gran árbol.

Cuando me cruzo con alguien y le miro a los ojos o le sonrió normalmente me sonríe de vuelta. Así nos descongelamos los corazones, plantando semillas de amor y alegría, así creamos redes entre nosotras y nos conectamos, en vez de “protegernos” y separarnos.

Florezcamos todos juntos regalándole a el mundo nuestra belleza y aroma, llenando nuestra casa de amor y vida.